Concepción Rozas -Psicóloga clínica y Psicoterapeuta humanista del Centro METYS-
Ana Sánchez -Naturópata y Osteópata del Centro METYS-

En épocas de crisis nos encontramos con un fenómeno llamativo en el ámbito profesional de la salud. Proliferan supuestos “profesionales” solucionadores de la angustia y la desesperación. Emplean “técnicas” y “terapias” no contrastadas que rondan lo esotérico y que sin el menor rubor y estudios se califican de terapeutas y psicoterapeutas. Sus términos originariamente religiosos disfrazados de científicos, transmiten el mensaje de que únicamente ellos y no la persona tienen el control “más allá del bien y del mal”, “más allá de la salud y de la enfermedad”. El empleo de estos términos enganchan en la raíz socialmente mágica que está instaurada en lo profundo del individuo.

Podemos verlos anunciados en carteles pegados en cualquier pared, llevan a cabo sus cursos, terapias y actividades en locales públicos, auspiciados por el concejal de turno.

VenddsFume Su falta de ética les lleva a figurar como salvadores de las personas, familias e incluso del mundo. No reconocen la capacidad de autocontrol del individuo ni su capacidad como transformador de su pensamiento y realidad.

Deberíamos reconocer aquellos terapeutas con formación y experiencia que no vayan de salvadores ni prometan soluciones mágicas o pseudoreligiosas. Básico en la práctica terapéutica es el trabajo de colaboración terapeuta-paciente, la implicación y responsabilidad entre y para ambas partes, el respeto por las variables personales, sociales, económicas del paciente; el abordaje profesional con el fin de restablecer patrones saludables, clarificar actitudes y conceptos contrarios a la Salud,… servir de GPS, no de gurú.

El uso de términos religiosos y astrológicos que son empleados como si de conceptos terapéuticos se tratasen deben servirnos de alerta. Prometen armonía con leyes universales como si cada persona no fuese un mundo en sí misma, leyes solo conocidas por estos espiritualistas que afirman tener las llaves que abren las puertas al subconsciente. Aquellos que garantizan resultados y hablan de “felicidad” como si en vez de un constructo subjetivo fuese un elemento cuantificable, deben hacernos sospechar de las verdaderas intenciones y la verosimilitud de las soluciones a todos los “problemas” de la Vida.

La promesa del binomio “todo en positivo-eliminación de lo negativo” (emociones, acontecimientos, conductas,…) como si lo negativo no formase parte de la vida y de los retos que cada uno tiene que afrontar, es el más claro ejemplo de la ignorancia en lo que al conocimiento del ser humano se refiere.

Los vendedores de humo que proliferan en momentos de crisis aprovechándose de la angustia y sinsabores de las personas, solo pueden desaparecer cuando no acudamos a ellos y cuando protestemos por estar amparados por políticos interesados.

Huyamos de las soluciones mágicas y también de aquellos que, si no valoran su profesión, tampoco van a valorar a la persona que acude a ellos.